No temas. No desmayes.

Este mensaje habla de victoria, discernimiento y transformación. Dios recuerda que, aunque ha habido ataques y momentos de dolor, la victoria ha sido mayor que la herida. Es una palabra para quien ha resistido, ha aprendido en el proceso y ha sido fortalecido para seguir avanzando. También es un llamado a proyectarse hacia el futuro, a mirar con fe el mañana y a reconocer que Dios sigue formando una nueva identidad visible ante otros.


Has pisado muchas veces la cabeza de la serpiente antigua.
Muchas veces has vencido, muchas veces has avanzado, muchas veces has pasado por encima de aquello que quiso detenerte. Sí, hubo momentos en que intentó tocarte, hubo momentos en que quiso herirte, pero hoy te recuerdo esto:
cuenta más las veces que has vencido que la vez en que fuiste herido.

He edificado en ti una persona sabia, prudente, correcta. Por eso no temas. Nadie puede venir delante de Mí a decirme qué darte o qué quitarte, porque Yo conozco tu interior. Yo conozco tu sentir, tus pensamientos y las intenciones de tu corazón.

Hoy te recuerdo que sigues pisando la cabeza, porque sigues siendo más fuerte que todo aquello que quiso derribarte. Eres más fuerte que las torres, más fuerte que las estructuras del pasado, más fuerte que los intentos del enemigo.

Has esquivado tormentas con solo callar. Y en tu silencio también hubo victoria. Pero Yo he puesto resplandor en tus pies, así que no andarás en oscuridad.

No temas. No desmayes.
Pon tu fe en Mí, porque Yo te llevaré. Y por medio de tu vida, muchos llegarán a conocerme. Tú solo deposita tu fe en Mí. Haz que tu fe sea más grande. Haz que tu fe tenga un comienzo, pero no un final. Haz que tu fe sea como una roca que no puede ser perforada ni por la derecha, ni por la izquierda, ni por arriba, ni por abajo.

Hay piedras imposibles de quebrar. Y cuando intentan destruirlas, lo único que logran es multiplicar su misma consistencia. Así quiero hacer tu fe: firme, sólida, inquebrantable.

Yo hice de ti una persona nueva,
y también haré nuevos a muchos que observan tu andar, que conocen tu pasado y recuerdan tu ayer. Tu transformación no será escondida. Será visible. Será testimonio. Será evidencia de Mi obra.

Pongo un espejo delante de ti y hoy te digo: proyéctate al futuro. Mírate en el mañana. No te quedes mirando únicamente lo que fue. Quiero que te veas como Yo te veo, en lo que aún haré contigo. Porque tengo muchos mañanas para ti.


Dios te recuerda que la victoria ha sido más grande que la herida y que tu vida ha sido edificada con sabiduría, prudencia y luz. Tu fe está llamada a crecer hasta volverse firme como roca, y tu transformación servirá de testimonio para otros. No mires solo lo que quedó atrás: mírate en el futuro, porque Dios aún tiene muchos mañanas para ti.

Deja un comentario