Dios nos pide que seamos como las águilas

Este mensaje es una invitación a vivir desde la perspectiva de la fe. Dios llama a Sus hijos a mirar más alto, a pensar más allá de lo visible y a caminar con la convicción de que lo prometido ya existe en Su voluntad, aunque aún no se vea plenamente manifestado. Es una palabra que impulsa a subir, a elevar la mente, a abandonar la mentalidad limitada y a recordar que la victoria pertenece a quienes buscan al Señor y se sostienen en Su fuerza.


Vean las cosas como si ya fueran,
aunque aún no se hayan manifestado, porque ahí habita la fe. Así comenzó todo: con un llamado, con una palabra, con una declaración creadora.

Llamé a la creación a existir, y existió. Todo fue un querer nacido en Mí, todo fue una expresión de Mi voluntad.

En los montes altos reposa Mi esencia,
y es allí donde los llamo. Los llamo a subir, a elevarse, a volar alto, porque desde las alturas se tiene una mejor perspectiva de lo que ocurre abajo. Por eso les digo: sean como el águila, que habita en la cima, que observa desde arriba y que no se conforma con arrastrarse por la tierra.

Desde la cima, las cosas toman su verdadero tamaño, y la perspectiva cambia. Lo que abajo parecía inmenso, desde arriba encuentra su justa medida.

Quiero que sus pensamientos sean más altos que sus sueños.
Más elevados, más amplios, más llenos de Mi visión. Porque eso los impulsará a esforzarse más, a dar la milla extra, a salir de lo común y a caminar en lo extraordinario. No fueron llamados para permanecer limitados, ni para vivir pegados al suelo. No son criaturas destinadas a arrastrarse; pertenecen a las alturas.

Y recuerden: el límite no lo pone el mundo, lo pongo Yo. Y si Yo estoy con ustedes, nadie podrá hacerles frente.

Ustedes levantan bandera de victoria,
porque han sido obedientes a Mi palabra. Tal vez han sido fieles en poco, pero Mi palabra permanece escrita: el que es fiel en lo poco, sobre mucho será puesto.

Mi fidelidad es eterna, y por eso no quedará sin recompensa ninguna obediencia, ningún esfuerzo, ninguna semilla sembrada en fe.

Búsquenme,
porque Yo daré la victoria. Yo soy el que va delante de ustedes. No será con sus fuerzas, sino con las Mías. Mi mano poderosa los ha hecho valientes y esforzados, porque soy Yo quien los sostiene.

Búsquenme y vencerán.
Yo estoy aquí.


Dios llama a Sus hijos a subir, a mirar desde la altura de la fe y a abandonar toda visión limitada. La fe no espera a ver para creer; cree primero y por eso avanza. El Señor mismo va delante, sostiene con Su fuerza y asegura la victoria a quienes lo buscan.
Camina con la mirada en lo alto: fuiste llamado a las alturas, a la obediencia y a la victoria.

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