Renueva tus fuerzas, como las águilas

Este mensaje utiliza la imagen simbólica del águila que atraviesa un proceso de renovación. Habla de una etapa en la que muchas cosas fueron retiradas, no para destruir, sino para limpiar, fortalecer y preparar una nueva manera de mirar el futuro.

Dios recuerda que la renovación ya ocurrió, que las alas tienen nuevas fuerzas y que ahora es necesario dominar los pensamientos, superar el temor y aprender a contemplar por fe aquello que todavía no se ha manifestado.


Así como el águila atraviesa una profunda renovación, así también atravesaste tu proceso.
Tuviste que desprenderte de muchas cosas. Fueron quitadas una por una, como plumas antiguas que ya no podían acompañarte hacia las alturas a las que te estoy llevando. Hubo momentos en los que te sentiste sin protección, sin fuerzas y sin aquello que antes te daba seguridad.

Pero hoy te digo: mírate nuevamente. Ya no eres la misma persona que comenzó aquel proceso. Eres como un águila renovada.

Tu visión alcanza ahora lugares más profundos. Tus alas han recibido fuerza. Tu plumaje está limpio y renovado. Tus garras están preparadas para sostener aquello que alcances conforme a Mi propósito.

No te renové para que permanecieras en el mismo lugar. Te renové para que volaras, para que observaras desde una perspectiva más alta y para que reconocieras que aquello que antes parecía imposible puede ser alcanzado.

Pero existe algo que todavía debes aprender a gobernar: tus pensamientos.

Muchas veces tus propios pensamientos te llevan a la tristeza, al enojo, a la angustia o al temor. Construyen escenarios que aún no existen y te hacen sufrir por situaciones que todavía no han sucedido. Pero Yo te he dicho: Si crees, verás Mi gloria.

No permitas que tu mente convierta una dificultad en una derrota. No permitas que un obstáculo se vuelva más grande que la promesa que te he dado.

Quiero que dejes de mirar únicamente los obstáculos.
Quiero que te mires como esa águila rejuvenecida, cuya visión permanece firme en su objetivo. El águila no pierde su dirección por cada corriente de viento. Observa, espera, calcula y busca la mejor manera de alcanzar aquello que ha visto.

Así quiero que camines. Con visión. Con sabiduría. Con paciencia. Con determinación.

Mira la promesa como si ya estuviera delante de ti.
Aprópiate de ella por fe, aunque todavía la contemples desde la distancia. Permite que tu corazón experimente desde ahora el gozo de aquello que he prometido. No esperes hasta tenerlo en tus manos para agradecer. Agradece mientras vuelas hacia ello. La fe no comienza cuando la respuesta llega. La fe comienza cuando decides creer antes de verla.

Yo sé que esto puede ser difícil para tu mente, porque estás acostumbrado a analizar, a comprobar, a planificar y a confiar en aquello que parece viable.

Quienes examinan cuidadosamente las cosas muchas veces encuentran difícil creer en lo que todavía no pueden medir ni tocar. Pero tú me perteneces, y Yo te llamo a contemplar lo que todavía no es visible como si ya estuviera preparado.

No te estoy pidiendo que abandones la prudencia. Te estoy enseñando que la prudencia y la fe pueden caminar juntas.

Analiza, pero no limites Mi poder. Planifica, pero deja espacio para Mi intervención. Observa lo visible, pero aprende también a reconocer lo eterno.

Yo te llamo a ser una persona valiente.
Yo infundo fuerzas en tu interior. ¿Has visto alguna vez que Yo envíe a quienes me sirven sin protección? ¿Has visto alguna vez que Yo pierda una gueerra?

Yo no te he dejado a solas en tus luchas, y mucho menos te abandonaré en medio de la guerra.

Voy delante de ti. Te cubro. Te instruyo. Te fortalezo. No estás enfrentando este proceso únicamente con tus recursos. Mi presencia es tu defensa y Mi fuerza sostiene tus alas.

Saldremos de esta etapa con victoria y con gozo.

No será un final de derrota. No terminarás en el mismo lugar en el que comenzaste. El proceso producirá madurez, la lucha producirá testimonio y la espera producirá una fe más firme.

Por eso te digo con amor: Domina tus pensamientos.

No permitas que el miedo encuentre un lugar permanente en tu mente. No permitas que la desesperación gobierne tus decisiones. No permitas que la angustia te haga olvidar todo lo que ya he hecho. Lleva cada pensamiento a Mi presencia. Examina si nace de la fe o del temor. Y aquello que no produzca paz, entrégamelo.

Yo siempre preparo una salida. Yo siempre abro un camino. Yo siempre te muestro cómo continuar. Cuando pienses que no puedes avanzar, levanta nuevamente tus alas. Cuando el temor intente detenerte, recuerda quién te renovó. Cuando tus ojos todavía no vean la respuesta, recuerda que tu fe puede contemplarla desde las alturas.


Dios recuerda que el proceso de despojo no tuvo como propósito destruirte, sino renovarte. Hoy tienes una visión más profunda, alas fortalecidas y una fe que está aprendiendo a contemplar el futuro desde una perspectiva más elevada. La principal batalla ahora ocurre en los pensamientos. Por eso, el llamado es a no permitir que el miedo, la angustia o la desesperación gobiernen el interior. Levanta nuevamente el vuelo. Dios no te ha dejado en ninguna batalla y te conducirá hacia una victoria llena de gozo.

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