Este mensaje es una invitación a seguir avanzando sin retroceder, a mantener la mirada en alto y a confiar en el cuidado constante de Dios. El Padre se presenta como abrigo, protección, amigo fiel y guía permanente. También es una palabra de promesa: habla de nuevos terrenos, de frutos que no caerán, de victoria después de la crisis, y de cuidado especial sobre la descendencia.
Marcha, camina, pero siempre hacia adelante.
No te desvíes hacia el costado, porque muchas veces el que se distrae lateralmente termina retrocediendo sin darse cuenta. Yo te llamo a avanzar con firmeza, con dirección y con propósito.
No pongas tu vista al lado.
Pon siempre tu mirada al frente, como quien busca el sol, con la vista en alto. No agaches la mirada, porque lo que está bajo tus pies ya fue pisado. Lo que quedó atrás ya no debe dominar tu enfoque. Tu llamado es seguir caminando hacia adelante.
“Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante.”
— Filipenses 3:13
“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.”
— Hebreos 12:2
Yo soy quien cuida de ti.
Yo soy quien te protege. Yo soy tu cobija, tu sombrilla, tu capa. Yo soy el resguardo que aparta el miedo y te socorre en todo momento. No caminas sin protección, no avanzas en soledad, no atraviesas los días sin cobertura. Mi presencia te rodea.
“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.”
— Salmo 91:1
Yo voy delante de ti,
porque en todo momento soy tu fiel amigo y tu compañero. No vas por sendas desconocidas sin guía; Yo mismo me adelanto a tu camino y preparo tus pasos.
“Jehová irá delante de ti… no te dejará, ni te desamparará.”
— Deuteronomio 31:8
Oirás de Mí cada vez más,
porque mientras más escuchas Mi voz, más crece tu fe. Y al crecer tu fe, también crecerá la sabiduría en tus labios. Tus palabras serán más prudentes, más edificantes y más llenas de entendimiento, porque provendrán de una vida que aprende a escucharme.
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”
— Romanos 10:17
Confirmado está que no dejaré caer ninguno de tus frutos. No trabajarás en vano, ni sembrarás para perder. Comerás de Mi cosecha, porque Yo cuido lo que produzco en ti y a través de ti.
“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae.”
— Salmo 1:3
Yo te llevo a nuevos terrenos,
a nuevos lugares, a nuevos paraísos. Tus ojos contemplarán Mi grandeza, porque Yo soy quien está delante de ti. Yo te daré lo que me has pedido y concederé lo que tu corazón anhela, soy tu Padre. No he ignorado tus oraciones, ni he pasado por alto tus anhelos.
“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.”
— Salmo 37:4
Solo avanza.
Avanza creyendo que aunque todo haya comenzado en medio de una crisis, no terminará en derrota, sino en victoria. Muchas veces la crisis fue el lugar donde me buscaste con más profundidad, y por eso la salida no será vacía, sino llena de aprendizaje, fe y testimonio.
Recuerda siempre: la fe es la certeza de lo que aún no ves, pero sabes que viene.
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
— Hebreos 11:1
Grandes cosas vivirán tus hijos y tu descendencia,
porque han sido instruidos en Mí. La semilla sembrada en su corazón no será en vano. Hay sabia instrucción en ellos y prudencia en su actuar. Pueden estar tranquilos, porque Yo cuido de ellos y de su descendencia.
“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”
— Proverbios 22:6
Yo les dije: escogido mío es,
y lo seguirán confirmando en su caminar, en su manera de ser, en sus gustos y en su ir y venir. Yo los cuido.
Porque Mi ángel acampa alrededor de ellos.
Yo guardo sus vidas, los cubro y los rodeo. Les he mostrado señales de Mi cuidado y de Mi sanidad, y seguiré sosteniéndolos con Mi mano.
“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende.”
— Salmo 34:7
Dios te llama a avanzar sin distraerte, con la mirada en alto y el corazón afirmado en Su cuidado. Él es quien va delante, quien protege, quien fortalece la fe y quien abre nuevos caminos. También confirma que los frutos no caerán, que la crisis no tendrá la última palabra y que la descendencia permanecerá bajo Su cuidado. Sigue caminando: el Padre va delante de ti, y lo que comenzó en medio de lucha terminará en victoria.

