Este mensaje revela el amor inmenso y constante de Dios, un amor que no tiene medida ni final. El Padre se presenta como quien acompaña en lo secreto, escucha aun los pensamientos y hace fluir la sabiduría en el interior. También afirma identidad, victoria y cobertura espiritual, recordando que Sus hijos caminan vestidos de dignidad, firmeza y promesa.
Contempla la majestuosidad de los cielos
y mira cuán infinito parece el firmamento. Así es Mi amor por ti: puedes alcanzar a ver su inicio, pero no su final.
“Porque como los cielos son más altos que la tierra, así es de grande su misericordia para los que le temen.”
— Salmo 103:11
Yo soy quien te despierta con susurros de amor al oído.
Soy quien te escucha cuando en silencio me buscas.
Aun las palabras que no salen de tus labios, las que solo pronuncias en tu mente, resuenan delante de Mí.
“Antes que haya palabra en mi lengua, he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.”
— Salmo 139:4
Cuando analizas, cuando piensas, Yo hago fluido tu pensamiento.
Yo hago que las ideas corran dentro de ti, porque soy Yo quien toca tu mente y da dirección a lo que nace en tu interior.
“Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer.”
— Filipenses 2:13
No he destinado para ti días de tormento, ni días de aflicción sin propósito.
Tengo para ti días de dicha, días de logro, días de victoria.
Te he vestido de lino fino, porque así se visten los victoriosos, los que avanzan, los que van al frente.
“Me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia.”
— Isaías 61:10
A mis guerreros siempre los visto con armadura.
A mis sacerdotes los visto con honra, con firmeza, con dedicación.
Los afirmo para que caminen con convicción, para que no retrocedan, para que sigan adelante con pasión santa.
“Vestíos de toda la armadura de Dios.”
— Efesios 6:11
Hay en ellos una determinación profunda, una insistencia que no se rinde cuando algo viene de Mí.
Con firmeza y con la convicción que Yo doy, avanzan día tras día.
Ya te he dado promesa.
Mi promesa está en tus manos.
No te dejaré ni te desampararé.
No temas.
No temas nunca.
Porque Yo estoy contigo y Mi mano obra por ti.
“No te dejaré, ni te desampararé.”
— Josué 1:5
“No temas, porque yo estoy contigo.”
— Isaías 41:10
Dios afirma en esta palabra que Su amor no tiene límites, que escucha aun el clamor silencioso del corazón y que sigue obrando en la mente, en el caminar y en las promesas. Él viste a los suyos con dignidad, los fortalece para avanzar y les recuerda que Su mano nunca se aparta. Camina en paz: el que te ama infinitamente también te sostiene fielmente.

