Este mensaje revela a Dios como consejero, sustentador y protector. El Padre no solo fortalece el espíritu, sino que también cuida las necesidades concretas de la vida. Habla de una cobertura constante, de una fe que protege y de la autoridad espiritual para consagrar y bendecir aquello que Él pone en nuestras manos.
Yo soy tu dulce consejo cuando te duermes y soy tu fuerza cuando te levantas. He plantado tus pies en tierra fértil. Así como doy de comer a los pajarillos, también cuido de ti.
Te alimento con Mi palabra, pero también conozco las necesidades de la vida diaria, las cargas y las responsabilidades de este mundo. Por eso también extiendo Mi mano sobre tu mesa y te sostengo en lo visible y en lo invisible.
“Mirad las aves del cielo… vuestro Padre celestial las alimenta.”
— Mateo 6:26
Mi protección y Mi amparo no te faltarán.
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.”
— Salmo 46:1
Armadura de fe he puesto sobre ti. Cubro tu frente y guardo tus espaldas.
Escucha Mi consejo y crecerás cada vez más en sabiduría.
“Vestíos de toda la armadura de Dios.”
— Efesios 6:11
Recuerda: si me tienes a Mí, lo tienes todo. Y quien posee la verdad, vive en libertad.
“Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
— Juan 8:32
Yo te he enviado a bendecir, a ungir y a sellar aquello que toca tu mano.
No olvides presentar delante de Mí lo que llega a tu vida, porque cuando lo haces, reconoces que viene de Mi mano.
Todo lo que toques con fe, todo lo que consagres para Mí, será prosperado y levantado.
“Todo lo que emprendiereis… prosperará.”
— Salmo 1:3
Recuerda cuando comenzaste nuevas etapas y Yo te guié a consagrar lo que te entregaba. Aquello que fue presentado delante de Mí quedó marcado con sello de pertenencia, con sello de propósito, con sello de cuidado.
Lo que ha sido ungido y entregado a Mí puede ser reclamado con fe, porque Yo reconozco lo que Me ha sido presentado y respaldo lo que está bajo Mi cobertura.
Dios afirma que Su cuidado es integral: Él alimenta el alma con Su palabra y también extiende Su mano sobre las necesidades de cada día. Su armadura protege, Su consejo guía y Su presencia respalda aquello que se pone bajo Su señorío. Camina en paz: el Dios que te aconseja también te sostiene, y lo que consagras a Él queda bajo Su cuidado.

