Este mensaje revela una verdad profunda: Dios no solo promete, también prepara. Habla de provisión, de afirmación divina y, sobre todo, del aprendizaje de esperar sin angustia. El Padre enseña que Sus “sí” no llegan tarde, sino en el tiempo exacto, y llama a gobernar la mente con paz, no con preocupación.
Tu boca saboreará la miel y beberá de la leche que sacia. Porque delante de ti hay un manjar preparado, una mesa extendida, un lugar dispuesto para que te sientes.
“Me unges la cabeza con aceite; mi copa está rebosando.”
— Salmo 23:5
El banquete ya fue servido. El banquete ya está listo. Solo falta que el manjar llegue a tu boca
y que el sí llegue a tu mano. No temas ni desmayes, porque cuando Yo digo “sí”, no hay “no” que pueda detenerte. Mis promesas son eternas y fieles.
“Porque todas las promesas de Dios son en Él sí, y en Él amén.”
— 2 Corintios 1:20
No tomes por demora lo que simplemente requiere tiempo. Hasta para preparar alimento se necesita un proceso exacto. El pastel no se saca antes del horno, porque sale crudo; ni después, porque se quema. Todo debe hacerse en su tiempo correcto.
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”
— Eclesiastés 3:1
No atormentes tu mente. Ocúpate de lo que te corresponde y seca el espíritu de preocupación que intenta gobernarte. Recuerda: tú gobiernas, tú decides, tú mandas. Que tu mente esté siempre en Mí, porque Yo estoy siempre contigo.
“Echad toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.”
— 1 Pedro 5:7
Dios afirma que la provisión ya está preparada y que Su “sí” está en camino. El llamado no es a apresurarse, sino a descansar, confiar y gobernar la mente con fe. La mesa está servida, el banquete listo y el tiempo exacto se acerca. Camina en paz: el Dios que prepara también cumple.

