Dios abre puertas

Este mensaje une dos dimensiones importantes del caminar espiritual: la palabra sabia que edifica y el equilibrio entre trabajo, autoridad y descanso. Dios revela Su agrado por una vida productiva, pero también recuerda que el verdadero dominio incluye saber descansar, administrar con justicia y caminar en libertad. Es una palabra de apertura, confirmación y reverdecimiento después de tiempos difíciles.


Con manjares deliciosos llenaré tus labios.
Y estos manjares son palabras prudentes, palabras sabias, palabras elocuentes. Porque tus acciones serán guiadas por lo que hablas y tus pensamientos irán alineados con los Míos. Donde tú pisas, Yo ya he pisado, y lo que tú ves, Yo te he permitido verlo.

Yo veo construcciones grandes. Veo lugares por visitar y proyectos por construir. Veo verde en el horizonte, veo las estrellas brillar y escucho risas al fondo. Porque ese es Mi lugar favorito: donde siempre hay algo por edificar, donde hay trabajo, donde hay descanso, y donde puedo regocijarme con las risas de Mis hijos.

Hoy te muestro que a Mí me agrada estar ocupado, porque Mi mente siempre está activa. Pero también te digo: es necesario descansar el cuerpo, el alma y el espíritu.

No es más sabio el que abarca mucho, sino el que domina bien lo que tiene en sus manos. Yo te he dado título para señorear en lo que Yo te he confiado. Te confirmo hoy que don de mando he puesto en tus manos, y sabiduría para ejercerlo, porque conozco tu corazón generoso y sé que actuarás con justicia, dando a cada uno lo que corresponde.

Yo abro portones y puertas.
Quito los candados de aquellas puertas que tocaste y te dijeron “no”. Hoy te digo: Yo soy tu sí.

Quito el agobio y el desespero del rechazo repetido. Confirmo Mi presencia en tu vida y en todo lo que emprendas. Porque reverdecer es volver a vivir: se reverdece después de las cenizas, después del tiempo de sembrar y después de esperar la cosecha.

Así te dice el Padre hoy: libre eres, libre te hago, y libre serás.

Dios afirma que tu boca será fuente de sabiduría, tu trabajo tendrá fruto y tu autoridad estará respaldada por justicia. Pero también recuerda que el descanso es parte del diseño divino y que la verdadera libertad llega después de la espera, la siembra y la purificación. Las puertas que estuvieron cerradas comienzan a abrirse, porque el Padre mismo se convierte en tu “sí” y te conduce a un tiempo de reverdecimiento y plenitud.

Deja un comentario