Este mensaje marca una transición espiritual profunda: pasar de conocer a Dios solo de oídas a conocer Su forma de pensar, actuar y decidir. Revela la pedagogía divina: un Padre que guía, corrige, suelta, permite y vuelve a intervenir para formar hijos maduros, con criterio, sabiduría y firmeza. Es una palabra de crecimiento, responsabilidad y confirmación del propósito.
Muchas veces te dije que de oídas me conocías, pero ahora estás entrando a conocerme de verdad. Conoces más de mi forma de actuar, de mi manera de pensar y de decidir. Muchos se confunden porque no me conocen, pero el que me conoce sabe lo que me agrada y lo que no, sabe lo que analizo, lo que observo y por qué obro como obro.
“De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.”
— Job 42:5
Cada cosa fue nombrada por su nombre. Cada nube tiene su nombre. Cada forma, cada figura, tiene propósito.
Y te digo: tú me estás conociendo, por eso entiendes que muchas veces Mi actuar responde a la necesidad de buscar alternativas, de orientar, de motivar, de permitir avanzar sin presionar, sin forzar.
El ser humano es una obra fina, llena de detalles, con libertad de decidir. Muchas veces Yo muevo obstáculos para que pase, pero no siempre puedo hacerlo así. Porque si Yo siempre quitara todo del camino,
¿cómo aprendería a saltar?
¿cómo desarrollaría criterio?
¿cómo crecería en sabiduría?
“Instruye al niño en su camino.”
— Proverbios 22:6
No puedo ser siempre un colchón amortiguador. El hijo debe aprender a decidir, a pensar, a actuar. Por eso hay momentos en los que Yo me detengo, no porque no ame, sino porque también debo dejar actuar.
Ahora te digo: tú estás en Mí, y al que está en Mí le he dado la libertad de que Yo opine por él, de que Yo vea por él, de que Yo lo guíe. Pero aun así, siempre te dejo ser tú, solo que te voy enseñando dónde sí y dónde no.
“Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.”
— Proverbios 3:6
Eres una criatura obediente y disciplinada. Por eso no quiero que temas a las cosas grandes de las que te he hablado.
¿Recuerdas cuando te dije que ibas a edificar sueños?
¿Que ibas a planear?
¿Que te llevaría a otros lugares?
También te dije que tengo cuidado de tus sueños y de tus anhelos. Soy Yo quien abre el camino. Soy Yo quien impulsa. Soy Yo quien hace que las cosas sucedan.
“El Señor cumplirá su propósito en mí.”
— Salmo 138:8
Vamos avanzando. Cada día avanzamos más juntos. Somos equipo. He puesto en ti sandalias nuevas para fortalecer tu caminar. Refuerzo tu salud. Refuerzo tu sabiduría. Refuerzo tu mente. Porque vienen momentos que demandarán mucho de tu esfuerzo, y Yo te doy las fuerzas necesarias.
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
— Filipenses 4:13
Dios declara que ya no caminas solo por referencias, sino por conocimiento en relación con Él. Has aprendido a entender Sus tiempos, Sus silencios y Sus permisos. Este mensaje confirma madurez, propósito y respaldo: el Padre camina contigo, te deja decidir, te enseña y te fortalece para lo que viene.
No temas: el Dios que te forma también te sostiene.

