A la Cima del Monte: Donde Habla Mi Voz

Este mensaje describe un llamado profundo a la intimidad con Dios, a un lugar alto y santo donde no se sube solo con cargas ni apariencias, sino con el corazón dispuesto. Habla de tiempos alineados, de espera paciente, de sabiduría que se revela en silencio y de una renovación total que reverdece lo que parecía seco. Es una invitación a confiar en la dirección divina y a caminar al ritmo del Padre.


Dulce consejo y dulce compañero soy tuyo,
porque Yo te he llamado a la cima,
a la cima del monte donde solo se puede subir descalzo,
donde no se sube con orgullo ni con peso innecesario,
sino con el corazón rendido.

Es ahí, en ese lugar santo, donde Yo me revelo a ti,
donde te entrego letras nuevas,
donde tu sabiduría se ensancha,
donde eres purificado por mi santidad
y no tengo secretos para ti.

Cuando te he dicho que caminarás y no te cansarás,
es porque Yo mismo estoy renovando tus fuerzas.
Sé que el trabajo que viene a tus manos será abundante,
por eso estoy acomodando cada puerta
y alineando tus tiempos con los Míos.

Estoy acomodando tus sueños a mis sueños,
tus planes a mis planes,
para que sean uno solo.

Recuerda: no puede ser antes ni después.
Todo debe suceder en el tiempo exacto,
porque Yo voy como león al frente.

Tú solo espera en paciencia y tranquilidad.
Encárgate de guardar tu mente en paz,
de observar con atención,
porque muchas veces el que observa aprende más que el que corre.

Yo soy la respuesta.
Yo soy la verdad.
Yo soy la vida.

Si permaneces en Mí, Yo te muestro el camino,
Yo te doy la señal,
Yo hablo a tu mente y a tu corazón,
porque Yo soy tu Padre,
Yo soy tu Dios,
Yo soy tu Maestro.

Noticias nuevas, vida nueva, siembra nueva.
Reverdeces.
Reverdece el pasto en ti.
Reverdece todo lo que se había secado.

Lo bueno reverdece porque fue purificado,
y lo malo fue aniquilado.


Dios te llama a subir más alto, a un lugar de revelación y pureza donde Su voz se escucha con claridad. Allí, los tiempos se alinean, la mente descansa y el corazón se renueva.
Nada de lo que se secó quedó sin propósito: todo lo bueno vuelve a florecer, porque el Padre mismo está guiando el proceso.
Camina en paciencia, observa con sabiduría y confía: el Dios que te llama a la cima va delante de ti.

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