Dios habla aquí de cobertura, testimonio y descanso. No se trata de protección humana ni de respaldo temporal o por casualidad, sino de una cobertura que viene directamente de lo alto. Este mensaje libera al corazón del afán, recordando que Dios se encarga de abrir puertas, mover corazones y hacer resonar el nombre de quienes caminan en rectitud, mientras el creyente se enfoca en hacer bien la parte que le corresponde.
Mi mano es como una sombrilla sobre tu cabeza.
Soy Yo quien coloca mi protección y mi cobertura. Por eso, cuando te pregunten: “¿De dónde viene tu cobertura?”, di sin temor: viene de lo alto, porque no es hombre ni mujer quien te cubre, soy Yo quien te cubre y quien te seguirá cubriendo.
“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.” — Salmo 91:1
De Mí conocerán por tus labios y por tus actos.
Conocerán de Mí por tu manera de caminar, de conducir y de decidir. Porque la rectitud en la que andas es un testimonio vivo. Muchas palabras bien dichas pierden valor cuando no coinciden con la vida que se vive; pero en ti he puesto mi gracia, y muchos la han notado.
Es por mi gracia que estás hoy aquí. Es por mi amor que respiras hoy.
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras.” — Mateo 5:16
“Por la gracia de Dios soy lo que soy.” — 1 Corintios 15:10
Yo amplío tus oportunidades.
Yo te guardo de día y de noche; no duerme quien te cuida. No hay descanso en Mí cuando se trata de tus sueños, tus ideas y tus proyectos. Soy Yo quien mueve los corazones, quien indica a quién llamarte y quién debe buscarte. Soy Yo quien da la aprobación, Soy Yo quien da el “sí”.
“He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.” — Salmo 121:4
Por eso no te agobies ni te preocupes. Haz tú tu parte: administra, ejecuta, entrega lo mejor que sabes hacer con los talentos, conocimientos y capacidades que Yo te he dado. De lo demás me encargo Yo.
“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.” — Salmo 37:5
Quiero que tu mente descanse en Mí.
Yo sé lo que te causa desgaste. Yo sé lo que no te agrada hacer. Por eso Yo me encargo de tocar las puertas, Yo me encargo de hacer sonar el teléfono, Yo me encargo de llevar tu nombre donde tú no imaginas. Tú encárgate de hacer bien lo que sabes hacer. Yo me encargo de lo que no ves.
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” — Mateo 11:28
Porque ya te lo he dicho: tu nombre resonará, tu nombre hará eco, y mis promesas sobre tu vida son eternas.
“Porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables.” — Romanos 11:29
Dios afirma que Su cobertura no depende de personas ni de circunstancias, sino de Su mano fiel extendida sobre tu vida. Él se encarga de abrir puertas, mover corazones y crear oportunidades, mientras tú caminas con rectitud y excelencia.
Descansa: la cobertura viene de lo alto, el respaldo viene de Dios, y las promesas siguen en pie.

