🌄 “El Camino de la Fidelidad”

El Señor nos recuerda que el camino de la bendición no siempre es fácil, pero sí es seguro. A veces se vuelve estrecho, no porque estemos solos, sino porque son pocos los que deciden caminarlo con fidelidad. Este mensaje es una invitación a perseverar, a valorar lo eterno sobre lo temporal, y a recordar que Dios recompensa la constancia, el amor genuino y la fe inquebrantable.

El camino que te queda es largo,
pero es de bendición. Es largo y es angosto, porque pocos caminan por él. Has llegado a muchas metas y recorrido tramos donde sentiste que el camino se hacía más estrecho, pero no era porque estabas solo: era porque pocos están dispuestos a andar por donde tú caminas.

Yo sé que has tenido motivos para apartarte, pero es ahí donde has demostrado que tu amor es más grande que tu necesidad. Has mostrado fidelidad donde otros han mostrado indiferencia. Muchos vienen a Mí solo para recibir y luego se van. Pero tú permaneces, y eso agrada a Mi corazón.

No te desesperes. Si a aquellos que me amaban solo de palabra Yo los he escuchado y respondido, ¿cómo no te responderé a ti, que me has amado con verdad? Coloca tus pies firmes y comprende que tu camino es único y bendito, lleno de gloria y de propósito eterno.

¿De qué vale ganar todo, si pierdes tu alma?
¿De qué sirve obtener el mundo, si se pierden los valores, la entereza y la identidad? Quien vive solo por lo terrenal se vende a sí mismo, y su precio lo pone él. Pero tú, tú no tienes precio, porque Yo ya lo pagué con mi sangre.

Tu pasado no te define; te define lo que haces hoy. Nadie puede señalarte, porque Yo te he limpiado.

Cada sueño tiene su día.
¿Crees que Yo pondría en ti sueños si no supiera que podrías lograrlos? Todo sueño tiene su hora y su momento. Cree en Mí, porque Yo soy buen Padre, y sé recompensar cada esfuerzo, cada silencio, cada lágrima, cada necesidad.

Yo recompensaré cada abrazo que necesitaste y no tuviste, cada palabra de aliento que esperaste oír. Yo mismo te digo: aquí estoy contigo. Yo soy el brazo que te sostiene y la mano que te atiende, porque tú eres mi hijo, tú eres mi hija y Yo soy tu Padre.


El camino del Señor puede parecer estrecho, pero es el camino de los fieles. En él hay propósito, verdad y recompensa eterna. Nada de lo que hagas por amor a Dios quedará sin fruto. Él te ve, te sostiene y te acompaña.
No te detengas: sigue caminando, porque este camino lleva a la vida.

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