La adoración es una de las expresiones más hermosas de nuestra fe. A lo largo de la Biblia, vemos cómo el pueblo de Dios alaba su nombre en diferentes circunstancias: en la victoria, en la prueba, en la soledad y en la congregación. El Salmo 96 nos invita a cantar al Señor con un corazón renovado, a proclamar su gloria entre las naciones y a exaltar su majestad sobre toda la creación.
Este llamado no es solo para los tiempos de gozo, sino también para los momentos difíciles. Dios es digno de ser adorado en todo tiempo y nos ha dado el privilegio de proclamar su grandeza.

La alabanza es más que palabras o melodías, es una respuesta de amor y gratitud al Dios que nos creó y nos salvó. El Salmo 96 nos invita a levantar nuestras voces en adoración y a proclamar la gloria del Señor a todas las naciones. En un mundo donde las preocupaciones y distracciones pueden apagarnos, este salmo nos recuerda que hay un motivo eterno para cantar: ¡Nuestro Dios reina!
«Cantad a Jehová cántico nuevo; cantad a Jehová, toda la tierra. Cantad a Jehová, bendecid su nombre; anunciad de día en día su salvación.» Salmo 96:1-2
Dios es digno de nuestra alabanza en todo momento, ya sea en tiempos de alegría o en medio de la prueba. La adoración no es solo un acto de gratitud, sino una declaración de fe que nos conecta con el cielo.
Cuando el arca del pacto fue llevada a Jerusalén, David danzó con alegría y sin vergüenza delante del Señor. No le importó lo que otros pensaran porque su corazón estaba enfocado en Dios.
📖 2 Samuel 6:14 – «Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba vestido con un efod de lino.»
La verdadera adoración no teme el qué dirán, sino que se enfoca en agradar a Dios.
Aún en la prueba, Pablo y Silas alabaron a Dios en la cárcel, y su adoración provocó un milagro. Las cadenas no pueden detener la alabanza de un corazón rendido a Dios.
📖 Hechos 16:25-26 – «Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.»
La alabanza en medio de la prueba libera, rompe cadenas y abre puertas que solo Dios puede abrir.
Desde los cielos, los ángeles anunciaron la buena nueva del Salvador, invitando a la humanidad a glorificar a Dios.
📖 Lucas 2:13-14 – «Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!»
La alabanza proclama las buenas nuevas y nos conecta con el propósito divino.
Dios no solo es digno de nuestra adoración, sino que nos llama a compartir su grandeza con el mundo. Así como David, Pablo y Silas, y los ángeles lo hicieron, nosotros también debemos proclamar su mensaje.
📖 Salmo 96:4 –
«Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; temible sobre todos los dioses.»
La creación misma le adora:
📖 Salmo 96:11-12 –
«Alégrense los cielos, y gócese la tierra; brame el mar y su plenitud. Regocíjese el campo, y todo lo que en él está; entonces todos los árboles del bosque rebosarán de gozo.»
Que nuestra vida sea un cántico de alabanza a Dios, y que cada día proclamemos su gloria a quienes nos rodean.
Amado Señor,
Hoy me presento ante Ti con un corazón dispuesto a alabarte. Tú eres grande y digno de toda gloria. Quiero adorarte en todo tiempo, sin importar las circunstancias. Ayúdame a proclamar tu nombre con valentía y a compartir tu amor con los que me rodean. Así como David danzó, Pablo y Silas cantaron en la cárcel, y los ángeles anunciaron la llegada de Jesús, yo también quiero ser un testimonio vivo de tu poder y amor. Señor, renueva mi adoración y enséñame a cantar un cántico nuevo cada día para Ti. Que mi vida sea un reflejo de tu luz y mi voz proclame tu salvación entre las naciones.
En el nombre de Jesús,
Amén. 🙌✨
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