¿Sabes cómo te sirve Dios a ti?
A veces nos preguntamos si Dios nos puede servir, pero sí; si sirve al que le sirve. Si, así como lo escuchas, sirve al que le sirve. Soluciona sus problemas sin que se dé cuenta, cierra puertas sin que se dé cuenta, sana heridas que ni siquiera sabía y hace que no se recuerde de sus pecados antiguos, cierra su memoria para que la culpa no quepa, vida nueva le da. Cierra todo recuerdo, abre nuevas puertas, te muestra un camino estrecho pero lleno de luz y te revela los misterios mientras vas caminando pues en ningún momento te quedas en oscuras, su luz está contigo, hace que reprendas las tinieblas de tu vida, hace que abras tu corazón por completo.
El servir a Dios debe ser un privilegio y no una carga, el servir a Dios debe ser de voluntad y no una obligación, el servir a Dios debe nacer de ti, de tu sentir, de tu corazón, de tu disposición, de tu disciplina, de tu compromiso, de tu amor, de tu amor a Dios. Nosotros no fuimos los que elegimos a Dios primero, sino que Él fue el que nos eligió primero, Dios nos sirvió primero, ¿Por qué no, en gratitud le podemos servir de la misma manera? Vivimos tan ocupados que el servicio a Dios lo dejamos por un lado y no le damos ninguna prioridad a Dios en nuestras vidas. Trabajo, familia, diversión y Dios; esa es nuestra agenda diaria y, en la mayoría de los casos, Dios ni siquiera entra en esa agenda, Dios no entra en nuestras actividades, Dios no entra aún ni en nuestros pensamientos. Dios debe ser la prioridad número uno en nuestros vidas, sobretodo; Dios debe ser la prioridad número uno en nuestro corazón, en nuestra mente y en nuestros actos. Debe ser Dios la prioridad uno en nuestras vidas. Es increíble que cuando le servimos a Dios, Él mismo nos da descanso. Cambiemos nuestra agenda, démosle la prioridad número uno a Dios y todo lo demás vendrá por añadidura. Ocúpate de los asuntos de tu Padre celestial y Él se ocupara de los tuyos. ¿Cuantas veces te has sentido tan cargado y decides elegir tus tareas propias y no las de Dios? ¿Cuantas veces has elegido las tareas de Dios y te has sentido tan bien? Dios quiere llevarnos a tiempos de orden, ocupémonos de serviré a Él y Él nos servirá. Porque en el servir está el dar. Dejar tus prejuicios y destinar tu vida a servirle; eso solo lo logra el corazón humillado que se hace de lado a sí mismo y pone al Rey como primero. El servir también es un talento. El que le sirve a Dios, Dios también le sirve a Él.
Hay muchas maneras de servirle a Dios, no sólo es parado en un altar, hay diversidades de formas en la que puedes servirle, puedes servir como: cantante, predicador, evangelista, pastor, en la radio, en la tv, en la web, en las redes sociales, como escritor, como redactor, puedes servirle a Dios practicando el amor a tu prójimo, apoyando al necesitado, al menesteroso, puedes servirle a Dios contado sobre sus maravillas. Con el simple hecho de decir que eres seguidor de Cristo y que Dios es Amor, ya le estás sirviendo a Dios.
Es mucho el trabajo que hay que realizar para Dios, y Él necesita más colaboradores, necesita más gente que cuente sus maravillas, necesita más servidores. Hoy tú dile a Dios, que te animas a servirle, que quieres servirle, pídele al Espíritu Santo que te guíe a hacer la obra, que te guíe a hacer la obra para nuestro Padre. Tu palabra Señor, es que hagamos discípulos y que lleguemos a donde sea con tu mensaje, tu mensaje es que digamos que somos libres por medio de ti. Perdónanos si nos hemos demorado tanto, perdónanos si en tu camino a tu servicio hemos puesto excusas y hemos puesto obstáculos a veces por cosas propias, perdónanos. Hoy abrimos un calendario nuevo en donde tu Nombre sea prioridad, serás tú primero y todo lo demás vendrá por añadidura. Condúcenos a cuál debe ser nuestro servicio, danos la oportunidad de no detener el pie, sin decirte ¡heme aquí!, sino que demostrándolo con hechos, ya no ser más espectadores sino que protagonistas.
Si alguno quiere servirme, que me siga; y donde yo esté, allí estará también el que me sirva. Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará. Juan 12:26
*Generación de Ester
